¿Cuándo nos referimos a las curas de humildad?

¿Cuándo nos referimos a las curas de humildad? Muestra unas barquitas en la ribera de Puerto Real mientras sale el Sol

¿Cuándo nos referimos a las curas de humildad? Sencillamente cuando nos va bien en la vida. Porque no tenemos en cuenta que en «nuestro equipaje», la «maletita» que porta a LA HUMILDAD no la debemos olvidar, pues es crucial e indispensable.

En infinidad de ocasiones dejamos de mirar y valorar lo que nos rodea para enfocarnos en el egoísmo de nuestro interior, con intención  de personificarlo en la primera oportunidad que se presente.

Suelo decir que por Naturaleza somos egoístas, lo que pasa que no todos tenemos la misma clase de ego. Es algo muy parecido a una cita que promulgó Albert Einstein y que dice así:

«Todos somos ignorantes lo que ocurre que no todos ignoramos las mismas cosas».

Como iba diciendo, el ego nos resta considerablemente y hay que tener cuidado porque el hecho de creernos más que nadie puede traernos problemas (o una cura de humildad). Es una de las fuerzas que más impulsan a la avaricia, haciendo que actuemos sin empatía para sacar adelante cualquier idea o proyecto, sin que tengamos en cuenta los efectos negativos que podrían afectar al prójimo (familiares, amigos o conocidos, etc.).

Tener un trabajo que nos permita vivir cómodamente, una cuenta corriente con un uno y muchos ceros, o que nuestro ingenio nos haga inmensamente ricos son situaciones que suelen aportar dosis de tranquilidad muy relevantes, conllevando a padecer una actitud pasota si no somos lo suficientemente humildes. Y la ignorancia, lo pedante y la sobrevaloración personal podrán formar parte de nosotros. Por ello es muy importante estar rodeados de las personas que nos quieren, para que cuando empiecen a aflorar estos sentimientos de superioridad nos hagan bajar de «las alturas».

La humildad es el combustible idóneo para que crezcamos a una plena y eficiente velocidad, porque ser humildes significa que somos respetuosos y que valoramos a todas las personas por igual, entre otros aspectos infinitamente positivos. En cambio, si carecemos de humildad y faltamos al respeto en cualquier ámbito de la primera forma que se nos ocurra, podremos estar propiciando situaciones incómodas o difíciles. Por ejemplo, si faltamos el respeto a alguien o a «algo» podemos tener un contratiempo o un accidente, y aunque es cierto que de situaciones así solemos aprender (es cuando nos referimos a las curas de humildad), hay que tener presente que existen circunstancias irreversibles.

Alcanzar el bienestar, conservar/mejorar el estatus y proteger a nuestros seres queridos, son objetivos claves de la prosperidad, por ello, si no crecemos, no avanzamos o vamos de mal en peor… es que algo no estamos haciendo bien (a mi forma de entender), y con humildad lo sabremos reconocer.

No fomentemos el egoísmo, la avaricia o la falta de empatía, entre otras formas tan destructivas, porque lo único que emitiremos será ruido y malestar, y nadie querrá estar con nosotros por «mucho» que tengamos.

No olvidemos que recibimos lo que estamos dispuestos a dar.

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