El experimento Universo 25. Del paraíso al infierno.

El experimento Universo 25. Del paraíso al infierno.

El experimento Universo 25 fue creado por el etólogo John Bumpass Calhoun y tenía como objetivo el de buscar los efectos del hacinamiento en la conducta. Fue uno de los experimentos más famosos de la historia, razón por la cual, dedicaremos este artículo para analizarlo.

Esta investigación consistía en la creación de un hábitat ideal para un pequeño grupo de ratones. Es decir, aparentemente era un paraíso terrenal para estos roedores en el que comían, dormían y se reproducían.

La idea del experimento Universo 25 era la de esperar a que la población de los ratones aumentara hasta llegar a un punto crítico. Teniendo en cuenta siempre que había comida y agua suficiente para todos los individuos y que no existían amenazas externas.

El entorno creado de Universo 25

Este espacio tenía una superficie de 6,5 metros cuadrados y empezó a albergar a ocho individuos. Tenían a su alcance todos los recursos para vivir idealmente. Había tal comodidad que tardaron muy poco tiempo en emparejarse.

Comenzaron a reproducirse y se provocó el crecimiento exponencial de esta peculiar civilización. En un año aproximadamente la población se duplicó en varias ocasiones hasta alcanzar la cifra de 620 individuos. Llegados a este punto el crecimiento empezó a ralentizarse.

El final del experimento antes de tiempo

Los roedores del Universo 25 comenzaron a comportarse erráticamente y parecía que ya no se sentían tan cómodos. Aunque físicamente cupieran en el recinto los efectos del hacinamiento empezaban a hacer mella.

No existían amenazas externas pero comenzaron a generarse las de tipo interno. Por las peleas territoriales y los traslados constantes a otras zonas del recinto. Debido a esta situación surgió un problema que los investigadores pasaron por alto: muchos ejemplares dejaron de tener un papel que desempeñar en aquella pequeña sociedad.

Y muchos de estos roedores se mostraban apáticos debido a este fenómeno, o incluso dejaban de moverse e interactuar. Es decir no se sentían útiles y no ocupaban un papel significativo en ese pequeño mundo (John B. Calhoun bautizó este fenómeno con el término de hundimiento conductual).

Tanto las hembras como los machos dejaron de reproducirse y se alejaban de los nidos para estar donde se encontraba la comida. Los conflictos entre individuos eran constantes y lo que en principio era un paraíso acabó convirtiéndose en un infierno. Se observaron conductas anómalas por doquier, desde las luchas intrafamiliares hasta episodios de canibalismo.

No obstante hay que decir que no todos los individuos tenían conductas violentas. Había un grupo al que Calhoun bautizó como “los guapos”, cuyo comportamiento se limitaba a conductas de higiene como atusarse el pelo, aparte de alimentarse y dormir, que es la única actividad a la que se reducía la conducta de todos los componentes de la colonia.

El caos de Universo 25

Habiendo pasado menos de dos años desde que se inició el experimento (en 1968), nació la última camada de ratones de este hábitat, por lo que la población se estancó y comenzó a caer en picado. Los individuos habían perdido la fertilidad por lo que la sociedad no tenía salvación posible.

Se consideró que este espacio podría haber albergado hasta 3500 ratones pero su población máxima llegó a ser de 2200 individuos. El motivo fue causado por un factor que los investigadores no habían tenido en cuenta, el hundimiento conductual.


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