El pensamiento estratégico y sus aspectos básicos

Imagen de una chica aplicando el pensamiento estratégico en sus estudios.

Desde el principio de los tiempos el ser humano persigue durante toda su vida un fin. Y en el siguiente texto se argumentan los detalles más significativos sobre la herramienta definitiva que ayuda a conseguir todo lo que nos propongamos, el pensamiento estratégico.

¿Qué es el pensamiento estratégico?

Es el pensamiento que sirve para lograr un fin y que requiere el uso del sentido común y la lógica además de una capacidad analítica y sintética. Allana el camino hacia la consecución de las metas y es fundamental para abaratar costes y reducir los riesgos en cualquier sentido. Su aplicación inicial fue en períodos de guerra pero evolucionó para convertirse en «aliado» de toda persona que quiera alcanzar un propósito de forma eficiente.

¿Dónde podemos aplicarlo?

Aplicar el pensamiento estratégico en todas las facetas de nuestra vida no es una locura, es una forma de vivir que permite convertir a cualquier persona en más capaz. Es una actitud que se caracteriza por no dejar en manos del azar cualquier aspecto de la vida.

Existen estrategias para todo tipo de propósitos y la aplicación de éstas en nuestra vida puede servirnos para encontrar trabajo, vivir mejor, conseguir amigos e incluso pareja, etc. En definitiva podemos ser más fácilmente felices 🙂

En el terreno profesional es un arma potencial al alcance de cualquiera que ayuda a tomar decisiones y a perseguir objetivos con un estrecho margen de error. Es así porque este tipo de pensamiento abarca todos los factores que hay a su alrededor y no se centra solamente en perseguir una actividad, sino en lograr una meta con todos los medios de los que se disponga.

Características del pensamiento estratégico

  • Es fundamental para aplicar éste recurso saber «dónde estamos y a dónde queremos llegar».
  • Hay que tener capacidad analítica con el fin de saber interpretar las diferentes escenas en la que podemos encontrarnos, tanto para corregir y proseguir como para reflexionar y redirigir el rumbo.
  • Requiere flexibilidad para no centrarnos en una única posibilidad, pues existen infinidad de variables con capacidad de alterar cualquier situación.

¿Cómo podemos entrenarlo?

Para entrenar y aplicar con eficiencia el pensamiento estratégico no hay que seguir estrictamente un manual, porque, además de que no existe ninguno concreto, cada persona debe diseñarlo «a su imagen y semejanza» mientras practica, modela y perfecciona la técnica. Es lo mismo que cuando empezamos el primer día en el gimnasio. Apenas sabemos coger las pesas y mucho menos podremos coger los kilos que cogen los experimentados culturistas.

No obstante, si creemos que nuestra vida no nos ofrece las oportunidades necesarias para practicar, hay juegos que ayudan a entrenar este modelo de acción, como por ejemplo el ajedrez. También, una forma peculiar de analizar tus progresos es lanzándote a probar nuevas experiencias para examinar tus resultados y poder sacar conclusiones.

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