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La Tristeza. Todo lo que hay que saber sobre ella

La tristeza es una emoción natural que ayuda a sanarnos y a superarnos a nosotros mismos.

La tristeza es una emoción que aflora en las personas tras sufrir una pérdida o una situación complicada. Por lo que podemos vernos superados ante la adversidad que en ocasiones nos intenta engullir de forma drástica.

La pérdida de una persona que queramos o admiramos; la pérdida de algún objeto añorado, o ver como un objetivo que sintamos como vital se nos escapa de las manos puede desencadenar la tristeza. Al igual que la vivencia de una situación adversa.

Esta emoción, dependiendo de lo fuerte que sea, puede hacer que se nuble la mente y que los actos los dirija el corazón, la impulsividad, sin pensar en las consecuencias que dichos actos nos pueden ocasionar.

Qué determina la intensidad de la tristeza

No todas las personas se ponen tristes ante una misma situación y no todas reaccionan de la misma manera. Porque los patrones de personalidad son únicos e irrepetibles en cada ser. Podrán ser parecidos pero nunca iguales.

Otro factor muy importante tiene que ver con la cultura que nos precede y la sociedad que habitamos. Vivir en un país u otro determina drásticamente el significado de la tristeza pues, genéricamente hablando, para los orientales significa un buen augurio (porque les empuja a superarse) y para los occidentales todo lo contrario (porque entienden que no han hecho bien lo que debían).   

¿Cómo enfrentarnos a esta emoción?

Si la tristeza es extrema los errores en los procesos del pensamiento jugarán un papel fundamental. En cambio, si hablamos de la emoción natural sin llegar a ningún extremo, la tristeza nos protege y ayuda a restaurarnos frente a los daños que puedan surgir de la adversidad.

Suelen distinguirse tres formas de afrontamiento:

  • El aislamiento: la persona triste se aísla para reflexionar y cambiar conductas. Aunque este tipo de afrontamiento hace que el individuo tenga pensamientos y actitudes negativas.
  • La pasividad: la tristeza atenúa la funcionalidad del cuerpo en todos los sentidos. Por lo que condiciona a las facultades físicas  y psicológicas.
  • El impacto social: puede promover la empatía de los demás hacia nuestra situación y persona lo que aumenta las posibilidades de un mayor contacto social. Sin embargo en muchas ocasiones se da el efecto contrario.

¿Qué cometido tiene la tristeza y qué efectos causa en la persona?

Las funciones de esta emoción son diversas. Desde atenuar el nivel funcional de la persona a centrar la atención en uno mismo. Hasta pasar por la búsqueda del apoyo social y la empatía. También facilita la introspección de la persona.

Cuando alguien está triste muestra una mayor lentitud en sus movimientos. El tono de voz y la fluidez verbal disminuyen considerablemente. Y la cara… la cara lo dice todo. Porque las cejas, la comisura de los labios, los pómulos, los párpados, la inclinación de la cabeza y la mirada hacia abajo «bailan» al son de la música más deprimente. Dando lugar a la expresión causada por la tristeza.

En el párrafo anterior hemos hablado de los efectos físicos de la tristeza. Ahora lo haremos en base a los efectos cognitivos que causa. La persona triste no ve más alternativas que la que ve en su «mundo amargo». Y si «este mundo» está en su vida más tiempo del que debiera la tristeza deja de ser adaptativa para convertirse en patológica.

No soy ningún experto en el mundo de la medicina, pero es bien sabido que la tristeza extrema da lugar a la depresión. Y también pueden aparecer síntomas físicos como dolores de cabeza, estreñimiento y sensación de cansancio.

¿Cómo aliviar la tristeza?

En esta conclusión daremos respuesta a la pregunta que formulamos con las alternativas más básicas y esenciales.

Por naturaleza somos seres que necesitamos estar dentro de un círculo afectivo. Y aunque es importante tener nuestros ratos de paz y tranquilidad, más lo es si cabe el contacto social con nuestros seres queridos.

La música amansa a las fieras ¡Y a mí también! Es increíble los efectos que causa una canción que nos encante. Cómo mínimo te sacará una leve sonrisa y te contagiará de una grata sensación. Ya puedes estar pasando por el peor episodio triste imaginable… Que con música se vive mejor.

Date un respiro y no seas inflexible. Busca alternativas y no te cierres en una solamente. Valora todo lo que tienes que nada ni nadie te puede comprar y observa como sólo es cuestión de actitud.

La vida es un vaivén de emociones (entre otras muchas más cosas) y de nuestras formas depende si descartar a la tristeza como la emoción dominante que nos gobierne. Sobrepongámonos y plantemos cara a la tristeza.

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