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¿Las carencias de las personas se pueden conocer?

Las carencias de las personas se pueden conocer muy fácilmente gracias a las redes sociales

En la siguiente reflexión se pretende enseñar la forma de vislumbrar genéricamente las carencias de las personas que se cruzan por nuestro camino. Sea cual sea la forma en la que éstas se crucen.

Para iniciarnos en esta andadura lo haremos con una fábula. Se llama La Fábula de la Carreta Vacía y dice así:

Caminaba con mi padre, cuando se detuvo en una curva y, después de un pequeño silencio, me preguntó:

– ¿Oyes algo más, que el cantar de los pájaros?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después, le respondí:

– Sí, es el ruido de una carreta.

– Éso es, – me dijo. – Es una carreta vacía.

Pregunté a mi padre:- ¿Cómo sabes que es una carreta vacía, si aún no la hemos visto?

Entonces, otra vez mas, me mostró su sabiduría:

– Es muy fácil darse cuenta: «Cuánto más vacía está la carreta, mayor es el ruido que hace».

Leyendo la historia anterior puedes atar muchos cabos ¿no crees? Porque si tienes en cuenta el mensaje de la fábula podrás tener una imagen más clara y nítida sobre el interior de una persona en concreto o, de la energía que impera en un grupo de personas determinado.

El «ruido de la carreta» en la fábula es literal pero en la vida se pueden personificar las carencias de las personas de múltiples maneras. Cuando te encuentras con una persona prepotente, ególatra y carente de humildad entre otras muchas más faltas te das cuenta de la forma en el que se personifica «ese ruido». Por ejemplo:

  • Cuando ves a una persona que muestra constantemente fotos de «su belleza». No hay que dudar de que «está sobrada» de eso mismo pero falta de otros muchos valores.
  • La persona que habla mucho sobre sus habilidades y logros expresa, por lo general, que no está contenta consigo misma y por ello debe promulgar «a los cuatro vientos» los hechos que quiere que la definan.
  • Si alguien presume de llevar una vida repleta de lujos que se puede costear, casi seguro, algo habrá que querrá tener pero que le es imposible adquirirlo por dinero.

Estos son algunos ejemplos del ruido de la fábula llevada a la realidad de las personas. Antiguamente para este ruido se necesitaba un contacto directo con la persona en cuestión. Sin embargo, en la actualidad tenemos fuentes emisoras de ruido constante, también llamadas redes sociales.

Las carencias de las personas en las redes sociales

Subir una foto a las redes sociales y recibir muchas interacciones positivas es una forma fácil de sentir cariño y atención. Y es cierto que eso ayuda para que nuestra autoestima se fortalezca. No obstante hay que ser consciente de que no se puede depender de tales interacciones para sentirse plenamente bien porque entonces hay un problema. Básicamente es un problema de dependencia.

Hagamos un sencillo recorrido por nuestra rutina diaria ¿cuántas veces echamos mano al celular para cotillear lo que en las redes sociales se cuece? Sinceramente no me inquieta saber cuánto tiempo dedican a mirar las redes sociales. A lo que vengo, es que cada vez le damos más importancia a lo que piensen de nosotros en vez de lo que realmente somos o hacemos.

Sobrevaloramos las interacciones que se generan en las redes sociales. Y como consecuencia damos mucha más importancia a los «likes» y comentarios que recibimos en nuestras publicaciones antes que a la propia manera que tenemos de vivir.

Hay que sentirse bien personalmente por cómo somos y por lo que hacemos no por lo que queremos hacer ver a la gente. Porque es un autoengaño mostrar lo que en absoluto sentimos y no hay más mala forma de vivir que con una careta puesta.

Sé tú, sin careta y sin filtros mientras haces lo que te da la gana. Sin olvidar que la máxima de cualquier persona debe ser la de vivir haciendo lo que realmente gusta. Envía los mensajes que quieras pero sé humilde, es decir, enseña pero no presumas. Disfruta y celebra la vida sin depender de nadie a la vez de que compartas y ames. Evita distraerte con las carencias de las personas que sólo miran por ellas mismas y apégate a quien te suma y no a quien te resta. Pues eso sí te ayuda a construir una buena y más duradera autoestima.

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