¿Por qué creer lo hace todo posible?

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¿Nunca habíais pensado «algo» que no sucedió, pero que momentos, horas, días o semanas después «apareció» de la nada? Sin que sepamos por qué creer lo hace todo posible. Acertamos o predecimos lo que nadie excepto nosotros puede «ver», y sólo con pensarlo antes…

Los motivos se escapan a nuestro entendimiento, aunque es evidente, que la intuición juega un papel fundamental, analizamos de manera inconsciente nuestro alrededor y nuestro interior, acumulamos información aparentemente irrelevante, y sin darnos cuenta, nos vemos convertidos en estadísticos de infalible condición.

Tomamos decisiones en el día a día concluyentes para  definir nuestros actos y, por ende, para definirnos como personas. Y optar por el camino más liviano y productivo es sinónimo de que actuamos con eficiencia. Parémonos a pensar en la importancia de  lo que se dice, pues, al fin y al cabo «sólo somos decisiones…» y el hecho de creer en ellas significa que creemos en nosotros mismos. Es decir, no podemos realizar una acción u objetivo de forma plena sin que sepamos de verdad que lo vamos hacer.

Hablamos de creer, de imaginar, soñar en vida y luchar por ello. Concentrándonos en las respectivas acciones que nos conduzcan a los fines propuestos, iremos viendo progresivamente los resultados de la igualdad relativa a la suma de sacrificio y esfuerzo.  Entraremos en consonancia con una basta orquesta cósmica, dirigida por una fuerza mayor que empuja a una espiral de creación, motivación y ensueño, que permitirá crear ese mundo paralelo que tanto podemos añorar. Mundos relacionados con las ganas e ilusión de formar una preciosa familia; montar el negocio que nos encanta; o vivir en la casa que siempre quisimos construir; etc.

Por otra parte, quiero hablar sobre la condición religiosa de cada uno de nosotros, si, «eso» en lo que creemos, sea quien sea, o sea lo que sea. Si lo respetamos y le dedicamos tiempo para la oración/meditación allanaremos el camino relativo al de la concentración/organización, muy importante para llevar a cabo proyectos de cualquier índole. Ésta temática da para otro post, y por eso la miraremos de forma superficial. No obstante, quiero hacer un inciso para las personas que pueden dejarse llevar por la ignorancia y que dicen que no creen en nada, porque deben tener en cuenta que creen en eso mismo, y por lo tanto… ya tienen ahí para meditar y entretenerse.

Hace unos cuantos años cuando era más ignorante y rebelde, veía a mi madre rezar y casi siempre me burlaba de ella (amistosamente hablando claro), sin saber ni imaginar el bien que le proporcionaban sus oraciones. Hoy entiendo que para ella es algo más que ir a misa, que mirar al cielo y pedir por su familia y seres queridos, porque es dónde encuentra el combustible necesario para afrontar el día a día con endereza y determinación.

¿Por qué creer lo hace todo posible? Es un post que quiere reflejar un mensaje inspirado en una historia personal. Que se resume de la siguiente manera: creo en todo lo que sirva para hacer el bien desde el punto de vista ético, y si a mi madre le sirve para encontrar la fuerza necesaria orar… que ore; al igual que si a ti te viene bien ir al campo a desconectar, que te vayas, etc. Todo eso está bien, y lo que ayude a satisfacer necesidades referentes al credo propio también, siempre y cuando no se haga daño al prójimo.

Tengamos en cuenta que somos seres por naturaleza conectados con lo trascendente. Necesitamos encontrar un por qué a las cosas y no pararemos hasta encontrarlo, queriendo aspirar a más con la consecuencia de que nunca encontraremos la plena satisfacción, por eso, en los momentos de incomprensión donde no vemos salida recurriremos, queramos o no, al salvoconducto que poseamos más trascendente y personal, y creo que no se debe ignorar.

EL IGNORANTE AFIRMA, EL SABIO DUDA Y REFLEXIONA. 

Aristóteles

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